Enfermedades de la laringe
- Laringitis
aguda: La inflamación de la laringe, a causa, por lo general, de alguna
infección, como un catarro o una gripe, o por exceso del uso de la voz,
causando por gritar o cantar durante mucho tiempo seguido; es conocida
como laringitis; también el humo del tabaco o los ambientes muy
contaminados pueden irritar la garganta y originar una laringitis
aguda. Los síntomas consisten en dificultad para hablar, con voz
ronca o gangosa, e incluso ausencia total de voz (afonía), fiebre y
dolor. La enfermedad se suele curar por completo al cabo de dos o
tres días, si se observa un completo descanso en el uso de la voz. Durante
la convalecencia se recomienda no fumar ni consumir bebidas alcohólicas, y
realizar inhalaciones de vapor caliente o gárgaras con algún calmante. Los
antibióticos no suelen ser de utilidad para mejorar esta dolencia.
- Laringitis
crónica: Cuando la laringitis persiste durante mucho tiempo se
transforma en una enfermedad crónica. Esta irritación puede ser causada, o
empeorada, por el humo o el polvo, por fumar, por gritar o usar la voz de
modo excesivo, aunque también se puede declarar una laringitis crónica
secundaria a otras enfermedades que no han sido curadas por completo, como
puede ser la bronquitis crónica, la tuberculosis o la sinusitis. En caso
de percibirse los síntomas de una laringitis crónica, debe consultarse de
inmediato a un médico, ya que una ronquera crónica puede ser, asimismo, el
síntoma de un cáncer de laringe.
- Cáncer: Los
tumores malignos en la laringe aparecen, casi exclusivamente (más del 90%
de casos), entre fumadores, y afectan con mayor frecuencia a los hombres
que a las mujeres. Representa el 6% del total de tumores malignos. Su
síntoma inicial es la ronquera persistente, seguida por una tos seca que
suele expulsar algo de sangre; más adelante puede presentarse dificultades
respiratorias o en la deglución, y originarse un bulto visible en el
cuello. La existencia de tumores en la laringe puede detectarse
mediante un examen endoscopio, seguido por la toma de una
biopsia que determina si estos tumores son malignos o benignos. Con
una detección precoz, si el tumor está bien localizado, puede curarse por
completo mediante radioterapia. Si el cáncer está más desarrollado, existe
la posibilidad de extirpar, mediante cirugía, la laringe, con un 50% de
posibilidades de curación, según las estadísticas actuales. Para recuperar
la capacidad del habla, el paciente intervenido deberá aprender a utilizar
el esófago como sustituto de la laringe, en un proceso guiado por un
terapeuta durante varios meses. También tendrá que aprender a respirar a
través de una traquetearía permanente. Desde hace poco
tiempo se emplea una técnica alternativa, consistente en un tipo de
cirugía que crea una válvula en forma de aleta entre el esófago y la
tráquea; a través de la válvula se puede expulsar el aire los pulmones
hacia el esófago, donde se producen los sonidos, y así se evita la re
educación operatoria que implica la utilización del estómago
para poder expulsar el aire.
- Tumores
benignos: Hay que distinguir los tumores malignos de la laringe de
los diferentes tumores benignos: los papilomas, de los que existen varios
tipos, y los pólipos. Un pólipo es una neo formación en forma de
péndulo, que se presenta en las zonas mucosas. Si se presentan en las
cuerdas vocales como resultado de su uso excesivo, producen ronquera y una
voz de tipo muy particular. Los nódulos son pequeños tumores inflamatorios
o fibrosos que se desarrollan en las cuerdas vocales de las personas que
fuerzan la voz habitualmente, y también son conocidos como "nódulos
de los cantantes" o "de los maestros" Los tumores benignos
pueden ser extirpados mediante una intervención quirúrgica menor, con
anestesia local, y no dejan efectos nocivos.
- Difteria: La
difteria es una infección muy contagiosa, producida por una bacteria, y
que afecta de manera particular a los niños, aunque en la actualidad se
encuentra erradicada casi por completo gracias a la vacuna antidiftérica.
Sin embargo, aún se produce brotes, e incluso epidemias, en las zonas
menos desarrolladas del planeta. Sus síntomas incluyen fiebre
elevada, pulso rápido, inflamación de las amígdalas y, a veces, secreción
nasal amarilla. Pero los síntomas más característicos de la difteria son
la membrana grisácea que crece en las amígdalas y la hinchazón de la
garganta, que, en los casos graves, puede impedir la respiración. Ante la
aparición de esta enfermedad se aplica un tratamiento hospitalario
urgente, en el que se administran antibióticos y antitoxinas inyectables
y, si existe una obstrucción de las vías respiratorias, se realiza una
intubación o una traqueotomía.
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