martes, 17 de mayo de 2016

Enfermedades de la laringe


  • Laringitis aguda: La inflamación de la laringe, a causa, por lo general, de alguna infección, como un catarro o una gripe, o por exceso del uso de la voz, causando por gritar o cantar durante mucho tiempo seguido; es conocida como laringitis; también el humo del tabaco o los ambientes muy contaminados pueden irritar la garganta y originar una laringitis aguda. Los síntomas consisten en dificultad para hablar, con voz ronca o gangosa, e incluso ausencia total de voz (afonía), fiebre y dolor. La enfermedad se suele curar por completo al cabo de dos o tres días, si se observa un completo descanso en el uso de la voz. Durante la convalecencia se recomienda no fumar ni consumir bebidas alcohólicas, y realizar inhalaciones de vapor caliente o gárgaras con algún calmante. Los antibióticos no suelen ser de utilidad para mejorar esta dolencia.
  • Laringitis crónica: Cuando la laringitis persiste durante mucho tiempo se transforma en una enfermedad crónica. Esta irritación puede ser causada, o empeorada, por el humo o el polvo, por fumar, por gritar o usar la voz de modo excesivo, aunque también se puede declarar una laringitis crónica secundaria a otras enfermedades que no han sido curadas por completo, como puede ser la bronquitis crónica, la tuberculosis o la sinusitis. En caso de percibirse los síntomas de una laringitis crónica, debe consultarse de inmediato a un médico, ya que una ronquera crónica puede ser, asimismo, el síntoma de un cáncer de laringe.
  • Cáncer: Los tumores malignos en la laringe aparecen, casi exclusivamente (más del 90% de casos), entre fumadores, y afectan con mayor frecuencia a los hombres que a las mujeres. Representa el 6% del total de tumores malignos. Su síntoma inicial es la ronquera persistente, seguida por una tos seca que suele expulsar algo de sangre; más adelante puede presentarse dificultades respiratorias o en la deglución, y originarse un bulto visible en el cuello. La existencia de tumores en la laringe puede detectarse mediante un examen endoscopio, seguido por la toma de una biopsia que determina si estos tumores son malignos o benignos. Con una detección precoz, si el tumor está bien localizado, puede curarse por completo mediante radioterapia. Si el cáncer está más desarrollado, existe la posibilidad de extirpar, mediante cirugía, la laringe, con un 50% de posibilidades de curación, según las estadísticas actuales. Para recuperar la capacidad del habla, el paciente intervenido deberá aprender a utilizar el esófago como sustituto de la laringe, en un proceso guiado por un terapeuta durante varios meses. También tendrá que aprender a respirar a través de una traquetearía permanente. Desde hace poco tiempo se emplea una técnica alternativa, consistente en un tipo de cirugía que crea una válvula en forma de aleta entre el esófago y la tráquea; a través de la válvula se puede expulsar el aire los pulmones hacia el esófago, donde se producen los sonidos, y así se evita la re educación operatoria que implica la utilización del estómago para poder expulsar el aire.
  • Tumores benignos: Hay que distinguir los tumores malignos de la laringe de los diferentes tumores benignos: los papilomas, de los que existen varios tipos, y los pólipos. Un pólipo es una neo formación en forma de péndulo, que se presenta en las zonas mucosas. Si se presentan en las cuerdas vocales como resultado de su uso excesivo, producen ronquera y una voz de tipo muy particular. Los nódulos son pequeños tumores inflamatorios o fibrosos que se desarrollan en las cuerdas vocales de las personas que fuerzan la voz habitualmente, y también son conocidos como "nódulos de los cantantes" o "de los maestros" Los tumores benignos pueden ser extirpados mediante una intervención quirúrgica menor, con anestesia local, y no dejan efectos nocivos.
  • Difteria: La difteria es una infección muy contagiosa, producida por una bacteria, y que afecta de manera particular a los niños, aunque en la actualidad se encuentra erradicada casi por completo gracias a la vacuna antidiftérica. Sin embargo, aún se produce brotes, e incluso epidemias, en las zonas menos desarrolladas del planeta. Sus síntomas incluyen fiebre elevada, pulso rápido, inflamación de las amígdalas y, a veces, secreción nasal amarilla. Pero los síntomas más característicos de la difteria son la membrana grisácea que crece en las amígdalas y la hinchazón de la garganta, que, en los casos graves, puede impedir la respiración. Ante la aparición de esta enfermedad se aplica un tratamiento hospitalario urgente, en el que se administran antibióticos y antitoxinas inyectables y, si existe una obstrucción de las vías respiratorias, se realiza una intubación o una traqueotomía.

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