- Hiperosmia:
aumento en la capacidad de detectar olores. Es desagradable ya que todo
olor se detecta incrementado se tiene que recurrir a usar productos sin
olor ni perfumes.. ya que el incremento en el olor puede hasta llegar a
desencadenar crisis asmáticas en personas susceptibles a ellos...
- Anosmia:
es la pérdida del olfato. Uno de los primeros síntomas en su detección es
que las personas que la padecen no sienten el sabor de sus comidas y
encuentran toda sustancia insípida (sin sabor), por la conexión que posee
el sentido del gusto con el olfato. Suele ocurrir por trastornos químicos
y, generalmente, por traumatismos craneales.
- Hiposmia:
es la reducción de la capacidad de detectar los olores.
- Pólipos: son
tumores que aparecen en las membranas de las mucosas irritadas,
generalmente por resfriados frecuentes. Cuando estos obstruyen la fosa
nasal o producen dolor, deben ser extraídos mediante una intervención
quirúrgica.
- Rinitis:
afecta a la mucosa nasal y dependiendo de la época, puede ser un
síntoma de alergias (si ocurre en primavera,
puede revelar alergias al polen o al polvo). Ocasiona estornudos,
obstrucción, secreciones nasales y, a veces, falta de olfato.
- Sinusitis:
ocurre cuando la mucosa de los senos paranasales se inflama y los residuos
de polvo en la nariz quedan atrapados produciendo malos olores al dejar
salir paulatinamente estos desechos, está acompañada de dolor en la cabeza
martes, 17 de mayo de 2016
Enfermedades olfativas
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